LA NACION | 12/11/2003 | Página 15 | Opinión

La fuga de cerebros pone en riesgo el futuro

Por Tulio Del Bono
Para LA NACION

Desde hace un tiempo los medios de comunicación se están ocupando con gran interés del denominado "drenaje de cerebros". No hay duda de que este éxodo de científicos constituye una fenomenal pérdida para nuestro país: perdemos la inversión que significó formar esa capacidad y la posibilidad de contar con los aportes de esta gente para contribuir al desarrollo nacional. El objeto del presente artículo es fijar nuestra posición e informar sobre las acciones que estamos impulsando para enfrentar esta situación.

Crear y perder recursos

La emigración de científicos y tecnólogos es un fenómeno que se viene verificando en la Argentina desde hace mucho tiempo; ya en 1962 fue advertido por Bernardo Houssay. Ultimamente se ha agravado por el proceso de globalización, que se caracteriza no sólo por el incremento y la diversificación de los flujos de información, comercio e inversiones a nivel internacional, sino también por la creciente movilización de recursos humanos altamente capacitados.

Esta emigración afecta a todos los países del mundo. Recientemente, sir Arnold Wolfendale, presidente de la Asociación Europea de Física, planteó la necesidad de crear un fondo especial, conformado por un millón de libras esterlinas, que los países externos a la Unión Europea deberían pagar por cada científico de la Unión que emigre hacia ellos.

En el caso de la Argentina el tema es preocupante. En la actualidad existen unos 7000 científicos argentinos trabajando en el exterior, lo que representa el doble de los que integran la carrera de investigador del Conicet. Y en los últimos años la situación se agravó.

Antes, las causas principales de la emigración eran las persecuciones políticas o religiosas. En la actualidad las causas son otras y se originan, básicamente, en cuestiones económicas.

La baja inversión total -pública y privada- que se destina a financiar la actividad científica y tecnológica provoca que nuestros investigadores perciban salarios entre diez y veinte veces más bajos que los que rigen en los países más desarrollados y deban trabajar con equipamiento e infraestructura que en muchos casos son obsoletos.

También impide una posibilidad más fluida para disponer de más cargos en el sistema nacional de ciencia y tecnología, porque no se crean nuevos puestos de trabajo y porque se "congelan" las vacantes que se producen. Sobre el particular vale la pena destacar el hecho de que en nuestro país la emigración de científicos se da, sobre todo, en los jóvenes recién egresados del sistema universitario, que se van, como un primer motivo, porque no encuentran ubicación en nuestro medio debido a la escasa cantidad de cargos disponibles.

A lo anterior debe sumarse la existencia de agresivos esfuerzos por parte de los países más desarrollados para reclutar jóvenes científicos brillantes de todas partes del mundo; en la nueva sociedad del conocimiento es más valioso disponer de esas mentes que llevarse el producto de una mina de oro o parte del petróleo de un país.

Esta "importación de cerebros" desde los países más atrasados, que generalmente se realiza gratis, ha creado una extraña e inadmisible paradoja: los países más postergados subsidian la actividad científica y la economía de los países más poderosos del mundo, acrecentando así la brecha de desarrollo.

Sobre la base del diagnóstico anterior, el Ministerio de Educación, y la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva están impulsando una serie de políticas y acciones para enfrentar esta pérdida lamentable. Las acciones más importantes podrían describirse de la siguiente manera.

Medidas de urgencia

Con el fin de contar con la cantidad de cargos necesarios como para ubicar a nuestros jóvenes científicos recién egresados y reducir así los motivos de su éxodo, solicitamos al Congreso Nacional que se elimine la actual restricción para cubrir las vacantes que se producen en la carrera de Investigador.

También pedimos un incremento en el presupuesto del Conicet para generar 250 nuevos cargos en dicha carrera. Recientes noticias informan que hay voluntad favorable de nuestros legisladores para aprobar ambas cuestiones.

Pero con esto no alcanza.

Para el futuro, con el plan de llegar a tener una planta de investigadores acorde con la realidad mundial, solamente en la carrera de investigador del Conicet se deberían estar incorporando unos 500 nuevos científicos por año. Al respecto cabe destacar que actualmente la Argentina tiene unos 1100 investigadores por cada millón de habitantes, mientras que España tiene alrededor de 3000.

Con la intención de generar mejores condiciones de trabajo para nuestros investigadores, lanzamos recientemente una convocatoria a presentar proyectos para la adquisición de equipamiento de laboratorios por un monto total de 45 millones de pesos, lo que permitirá contar con instrumentos modernos y adecuados que comenzarán a incorporarse a partir de 2004.

Esta convocatoria se complementa con otras dos por un monto total de 65 millones de pesos para dar subsidios a proyectos de investigación (PICT 2003) y para apoyar el desarrollo de áreas de investigación prioritarias, incluyendo el perfeccionamiento científico. También se incrementó notablemente la cantidad de revistas científicas en versión digital de nivel internacional, que se ofrecen con libre acceso para la consulta de nuestros investigadores.

Por su parte, desde el Ministerio de Planificación se incluyeron en su presupuesto varias obras importantes de infraestructura destinadas a los organismos científicos nacionales.

Colaborar desde lejos

Pensar en repatriar a nuestros científicos aún puede considerarse una utopía. Pero al menos comenzaron a generarse condiciones apropiadas para que los argentinos que están en el exterior empiecen a colaborar con colegas que residen en nuestro país, aportando sus conocimientos y experiencia en trabajos de investigación conjuntos. A tal efecto, se puso en marcha el programa Raíces . El plan consiste en una red informática mundial de distintos temas científicos.

Somos conscientes de que todas las acciones mencionadas son aún insuficientes. Es necesario también implementar una política integral de gestión de recursos humanos científicos, con salarios acordes con la importancia de la actividad, oportunidades de perfeccionamiento permanente, un buen sistema de evaluación de rendimientos y de promoción y una buena jubilación. Se está trabajando con las autoridades del Conicet en una propuesta integral al respecto.

Todo esto debe ser complementado con el desarrollo del sector productivo en aquellos sectores que requieren conocimientos intensivos, con el fin de aumentar la demanda privada de profesionales altamente capacitados y evitar que su única posibilidad sea emigrar. El programa Investigadores en Empresa presentado hace poco tiempo desde el Conicet apunta a ese objetivo.

El peligro es claro

Ya en 1940, Albert Einstein advirtió que en el futuro "solamente serán exitosos los pueblos que entiendan cómo generar conocimientos y cómo protegerlos; cómo buscar a los jóvenes que tengan la capacidad de hacerlo y asegurarse de que se queden en el país. Las otras naciones se quedarán con litorales hermosos, con iglesias, con minas, con una historia espléndida; pero probablemente no se queden ni con las mismas banderas, ni con las mismas fronteras. Y mucho menos con capacidad económica".

Vaya acá nuestro compromiso de hacer lo posible para no desperdiciar esta sabia advertencia.

 

  • El autor es secretario de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.